El Grupo Parlamentario Mixto, a iniciativa del senador de Vox y, Socio Contador de la SECT, Dr. D. Fernando Carbonell Tatay, al amparo de lo establecido en el Reglamento del Senado, presenta la siguiente moción para su debate en la Comisión de Cultura, para proteger la cría del toro de lidia e impulsar un Plan Nacional e Internacional de Turismo del Toro Bravo.
Senado 27 de abril 2026. 15:30 h.
Con su permiso Sr. Presidente
Buenas tardes a todos Vds. señorías.
Lo que estamos dilucidando, a estas alturas de la historia no debería ser materia de debate. No debiera serlo en favor de la justicia, el reconocimiento y la realidad. Y actualmente menos que nunca. Lo extraño, lo peligroso, lo que habla de un temible, injusto e inoportuno enconamiento social, y por ende de un posicionamiento nada enriquecedor, nada recomendable, nacido en foros cargados de intereses, es que lo sea o que pretendan muchas de sus señorías que lo sea.
El reconocimiento al toro bravo, su protección, su cuido, su exhibición, su cultura, debería ser una obligación de Estado, por su simbolismo y por su realidad, por su condición de elemento reagrupador de tantos y tantos españoles, porque la España rural tan abandonada lo necesita. La España de siempre, diría que la mejor España está reflejada en el orgullo y en los valores del toro, tanto en el campo como en las plazas donde conviven en paz y en ejemplar concordia, todas las sensibilidades.
Desde nuestra historia, desde nuestra cultura, desde lo cotidiano, desde nuestros hábitos, como una muestra de la penetración en el nervio social y cultural de nuestro país, el toro sigue siendo, por mucho que les pese a los amigos de la polarización, a los compradores de hábitos ajenos, digo que el toro bravo sigue siendo elemento clave con el que una gran parte de los españoles celebran sus eventos más personales, se premian cada curso los esfuerzos del año, mantienen la vida en el campo y defienden sus dehesas ¿por cierto cuantos de ustedes la han pisado?, todo ello en un ejercicio de respeto al propio animal y a nuestros mayores que le trajeron hasta aquí. Podría hablarles también del reconocimiento que le debemos por haber sido durante muchos años la única o una de las pocas vías de escape de las miserias sociales y económicas de los españoles. Hay una extraña tendencia del pueblo español, a medirse con el toro, a dominar su fiereza. Esto es así.
Y si hacen falta más argumentos, les recordaré que el toro bravo y su cultura han generado asueto, ilusión y estabilidad ambiental y han inspirado a las mentes más preclaras de este país en todas las disciplinas intelectuales y desde todas las perspectivas ideológicas, pero ahora hay quienes pretenden negarles no solo el reconocimiento sino también la existencia.
Ante semejante realidad, si a estas alturas de nuestra historia es necesario que en España debamos detenernos y mucho me temo que hasta debatir como se antoja necesario, sobre el apoyo, respaldo y promoción del toro algo, señorías, algo, en realidad mucho, está fallando. Les voy a decir qué les tiene en el limbo de la ignorancia… Desarraigo, desconocimiento, intereses espurios, deslealtad, incultura… esas son las ideas que hacen que se debata en lugar de que se le reconozca; que se le racanee y se le ningunee en lugar de que se valore, hasta tal punto que la vergüenza ocupe el lugar del merecido orgullo. No lo maten, ni siquiera deberían ocultarlo, muéstrenlo.
Si a pesar de la evidencia, la historia y la realidad hay que defenderle, se le defiende. Mi grupo VOX lo defiende. Hay argumentos y valores sólidos, racionales y cargados de actualidad por si alguna de sus señorías se le ocurre hablar de pasado o de nuevas sensibilidades. Valores, muchos de ellos en franco retroceso que perviven en el mundo del toro, valores sociales, económicos, ecológicos y culturales. No renieguen de sus raíces.
El toro bravo y por ende la Tauromaquia es la obra de ingeniería genética más importante de nuestros hombres de campo, lo que equivale a decir de un porcentaje altísimo de españoles. No apoyarlo es destruirlo, ignorar horas, años y años de esfuerzo e ilusiones; su crianza genera empleo; mantiene limpios y cuidados nuestros montes, nuestras dehesas tan teorizadas desde la ignorancia urbanita y tan vulnerables gracias a esa misma ignorancia emanada de los ecologistas de salón y moqueta y tan cuidadas y conservadas gracias a la crianza del toro bravo porque no son ustedes, los enemigos del toro quienes las cuidan, claro, los fondos los dedican a mantener sus despachos.
Hasta es posible que, desde los intereses argumentales, desde el desconocimiento lleguen a hablar de crueldad de la tauromaquia, obviamente no saben ustedes, no quieren saber los mimos que se le dispensa al toro bravo, no conocen o no quieren conocer su trazado vital, cinco veces mayor, el trato que reciben en ese tiempo frente al trato que reciben sus congéneres cuyo destino son los mataderos industriales.
Ustedes, ante la evidencia, allí donde les llega el pudor solo apuestan por la asfixia impositiva, la agresión mediática, la labor de zapa e incluso, papel reservado a los más aguerridos, acuden directamente por la prohibición. Ahí tienen al señor Urtasun, la diabólica inquisición del siglo XXI, disparando prohibidísimo desde el BOE y negando honores a la tauromaquia con aires caciquiles, como si España fuese su cortijo, como si él fuese el puto amo de la hoguera. ¡Quién lo iba a decir!
Fernando Carbonell Tatay
Senador
27 de abril 2026
Comisión Cultura.









